Maio 17, 2011

...


«¿Y yo? -pensó Hollis-. ¿Qué puedo hacer?. ¿Puedo hacer algo para compensar una
vida terrible y vacía? Si pudiera hacer algo para reparar la mezquindad de todos estos
años, el absurdo del que ni siquiera me daba cuenta... Pero no hay nadie aquí. Estoy solo.
¿Cómo hacer algo que valga la pena cuando se está solo? Es imposible. Mañana por la
noche me estrellaré contra la atmósfera de la Tierra. Arderé, y mis cenizas se esparcirán
por todos los continentes. Seré útil. Sólo un poco, pero las cenizas son cenizas y se
mezclarán con la tierra.»
Caía rápidamente, como una bala, como un guijarro, como una pesa metálica. Sereno,
ni triste ni feliz... Lo único que deseaba, cuando todos los demás se habían ido, era hacer
algo válido, algo que sólo él sabría.
«Cuando entre en la atmósfera, arderé como un meteoro.»
-Me pregunto si alguien me verá -dijo en voz alta.
Desde un camino, un niño alzó la vista hacia el cielo.
-¡Mira, mamá! ¡Mira! -gritó-. ¡Una estrella fugaz!
La estrella blanca, resplandeciente, caía en el polvoriento cielo de Illinois.
-Pide un deseo -dijo la madre del niño-. Pide un deseo.


Fragmento final de Caleidoscopio. El Hombre Ilustrado
R. Bradbury


1 cuchicheos:

Manolo disse...

... pero cuidado con lo que pides ...


-squit